Reflexionar duele, lastima y deja cicatriz.

Por: Juan I. Benavides   (November 23, 2006)

“¿Para que cuestionarse tantas cosas? ¿Para que?” si nada va a cambiar, el vecino no dejara de ser un ladrón, las personas no dejaran de ser aprovechadas y a fin de cuentas, cuestionarse todo es mas romántico que útil en efectos prácticos. Así que, irónicamente, hablando en términos funcionalistas, es una total perdida de tiempo. Pero eso no es todo, se pone mejor.

Al final, luego de que tus pensamientos exploran lo más profundo del ser, terminas en la soledad, incomprendido, inadaptado, aislado sin poder regresar al mundo “irracional” que se encuentra en “quien sabe donde”. Llegas a un punto donde deseas jamás haber buscado tanto y sueñas pensando en como sería tu vida de la manera normal. Ya no convives de la misma manera, reduces a la humanidad a una mera categoría, al amor en una reacción electro-química, a las amistades en relaciones de conveniencia y las demás personas en piezas de un sistema, al cual tu mismo también perteneces. Te duele saber como son, te lastima como actúan y te deprime el hecho de que siempre ha sido y será así.

Sin embargo, te sientes satisfecho de alguna manera. No en todo, siempre buscaras más todavía en ese gran pozo y mientras mas profundo llegues, mejor te sientes contigo mismo. Estas más lejos de ser aceptado por la sociedad, pero más cerca de aceptarte a ti mismo y sobre todo, más cerca de comprenderte. Sabes lo que haces, lo que buscas, lo que quieres y lo que tienes. Comprendes lo que te rodea. Y tu lado cerebral controla casi totalmente a tu lado visceral. Es como una paz interna lo que se siente al tener un poco de control de ti mismo.

Sabes que el amor es una droga en tu cerebro, pero la puedes disfrutar sin excederte. La sociedad funciona como un sistema, pero por una buena serie de razones. Aprendes a hacer tus amistades y a disfrutar de su compañía. Pero lo mas importante, descubres como vivir en paz con la sociedad de nuevo y en el mejor de los casos, los que te rodean no se dan cuenta de quien eres, de lo que sientes ni de lo que piensas de ellos. Y te mantienes así, desapercibido, en soledad dentro de la sociedad, solo con la esperanza de que encontraras a otros supervivientes. Seres que han vivido una vida muy distinta a la tuya, pero tienen cosas en común contigo. No sabes como son, pero reconocerás la cicatriz que deja la filosofía en su mirada, una mirada sin alma y sin Dios, tal cual como si te estuvieras viendo al espejo.

Y nunca más volverás a sentir esa horrible sensación.

Gracias por rescatarme de la soledad.

En Filosofía |


Comparte tu opinión. 2 comentarios

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  1. alejandriita

    me gusta tu blog..bueno eso
    lo que lei…me gusto igual pero
    no puedo decir mucho estoy un pco apurada al3._@hot…

    bye

  2. paco

    sabes? creo que descuberto en tus palabras lo que mi mente quizo decir, solo que, no sabia como hasta que vi tu comentario. dejame felicitarte por que me gusta tu filosofia e ideas, e encontrado en tus palabras una razon de por que el mundo es asi y seguira siendolo. en verdad gracias por tu filosifoa

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